Millard Ziadie

Por: Mario Cardozo G. (+)

Millard Ziadie

Mario Cardozo G(+) a Laizquierda Millard Ziadie(+)
Mario Cardozo G(+) a Laizquierda Millard Ziadie(+)

Un 25 de diciembre, día de Navidad, nació en Kingston, Jamaica, Millard Ziadie. Ocurrió en el año de 1919. Falleció el 19 de mayo de 2004 a la edad de 84 años.
El domingo 15 de agosto del año 1999 cuatro ejemplares presentados por Julio Ayala en el clásico “Socopó”, arribaron del primero al cuarto en un lote de doce participantes. Hazaña similar protagonizó “El Musiú” el sábado 8 de agosto de 1959 en el mismo hipódromo La Rinconada. Fue en una carrera del máximo lote. Sus cuatro anotados: Banal, Petare, Manisa y Ajaccio, clasificaron en ese orden, en grupo de nueve corredores, completado por Zurrido, Golangó, Santo y Seña, Escribano, ganador del “Simón Bolívar en 1958, Petróleo y Half Star. El recorrido fue de 1.800 metros. Esa sólo fue una de las tantas hazañas del legendario entrenador que escribió páginas de gloria en la historia del hipismo nacional.
Aunque la aspiración de su padre, criador y entrenador de caballos de carreras, era convertir al pequeño Millard en médico, no pudo cristalizar este deseo. Definitivamente fue mal estudiante que no pasó de la educación elemental. Desde aquellos días estaba contagiado por el virus de la hípica. Para él ocupaban más tiempo los purasangre que los libros de texto. Esa fue la causa de su poco interés por los estudios. Tuvo férrea oposición de su progenitor para evitar que incursionara en el entrenamiento de caballos. Pero al final pudo más la vocación natural de Millard, ingresando a la profesión que con los años lo iba a convertir en estelar.

Millard Ziadie - Gustavo Avila
Gustavo Avila y el Musiu Millard Ziadie cuando Viajaron Junto a Miami a correr a PETARE

El inicio no fue nada fácil. En el camino llegó a desanimarse y estuvo a punto de abandonar. Necesitó más de diez años para que se encendiera su buena estrella. Pensó que había equivocado el rumbo y que estaba en eso únicamente por imitar a su padre. Fueron días duros. Los fracasos se repetían. Pocos creían en él, llegando a recomendarle que se dedicara a otro oficio. Pero como “a nadie le falta Dios”, le sonó la flauta cuando alguien observó que con el poco material de baja calidad que entrenaba, venía obteniendo algunos logros. Es así como recibe un lote de caballos con los cuales despegaría, colocándose entre los mejores de Jamaica, ganando seis estadísticas consecutivamente.
Ya convertido en frecuente ganador, con prestigio en su natal Jamaica, le fue quedando pequeño el medio. En aquellos años los hípicos venezolanos habían adoptado la costumbre de traer al país entrenadores y jinetes, con preferencia, de Chile y Argentina. También vinieron a nuestra patria algunos súbditos ingleses, holandeses y franceses, nacidos en las posesiones de esas potencias en el Caribe, amén de borinqueños y panameños que dieron lustre a la hípica en esos años.
Don Carlos Márquez Mármol, prominente propietario y conocido comerciante, poseía una cuadra de caballos y acorde con el momento envió una emisaria a Jamaica a entrevistarse con el joven Millard Ziadie, cuya fama trascendía. El negocio de don Carlos Márquez, “La Princesa”, era centro de reunión de los deportistas venezolanos de la época. Fue padre del atleta múltiple Leopoldo Márquez Gutiérrez, también exitoso preparador de caballos, entre ellos el triplecoronado Gradisco y trajo a Venezuela el juego de softbol.
Millard Ziadie ya tenía conocimiento de la hípica venezolana. Rafael Peraza Arias, para aquellos días jinete y luego entrenador, había estado de visita en Kingston, relacionándose ambos por intermedio de un promotor de boxeo que los presentó. Es así como Ziadie le confió la monta del caballo Admiral y Peraza lo condujo al triunfo. Ambos dieron calor a la relación amistosa. Peraza le informó que el hipismo venezolano estaba en auge y le animó para que aceptara la oferta de don Carlos Márquez Mármol.
Recibiendo don Carlos Márquez Mármol la aceptación del ya famoso entrenador, no esperó más y allí mismo le ofreció un jugoso y ventajoso contrato. Los términos fundamentales fueron: casa y comida, 300 bolívares de sueldo mensual y el 15 % de los premios obtenidos por los ejemplares bajo su entrenamiento. Para estar cerca de su lugar de trabajo fue alojado en la casa de una señora en la urbanización El Pinar. Ese fue su primer encuentro con la arepa. En diciembre de ese año, 1951, conoció la hallaca. Con el tiempo se hizo adicto a esos manjares criollos. Al principio sufrió mucho por el cambio de los nuevos hábitos de alimentación y llegó a perder varios kilos. Después se acostumbró al arte culinario venezolano. Y hasta se “nacionalizó” en El Guarataro.
El sábado 6 de octubre de 1951, cuarta carrera del programa, por el Premio “Rafael García Cedeño, en distancia de 1.100 metros, gana en tiempo de 69”, la yegua Hyde Park. Fue la primera victoria de Millard Ziadie, quien confió la monta a Rafael Peraza, por razones ya conocidas. En esa prueba estuvieron, entre otros, los jinetes, Enio Hernández, fallecido recientemente y Víctor Díaz, fotógrafo que semanalmente está ejerciendo su oficio en el paddock de La Rinconada. El resto de la historia es conocida. Ganó diez estadísticas, seis de ellas con 100 ó más triunfos y la programación clásica en su totalidad. Mantiene el récord de 160 carreras ganadas en nuestro principal hipódromo en 1968.
Millard Ziadie transmitió su escuela a jóvenes aspirantes que luego de sus enseñanzas resultaron destacados entrenadores. Así lo demuestran las campañas de Daniel Pérez, Giovanni Contini, Antonio Bellardi y José “Yeyo” Núñez, entre otros. Paralelamente “El Musiú” practicó el deporte. Fue sobresaliente jugador de paleta en el hotel “Tamanaco” donde diariamente participaba en varias partidas. Con toda seguridad en su natal Jamaica jugó al cricket. Lo decimos por su forma de batear en aquellos torneos de softbol que por varios años organizó el Círculo de Periodistas Hípicos, Ziadie era invitado permanente. Se hizo pitcher ganador y bateador de poder. Una vez lo tuvimos de rival y envió un pitcheo nuestro a una de las torres de alumbrado del estadio de softbol de La Rinconada.
El preámbulo obedece a que estando “El Musiú” como compañero nuestro de equipo, conversábamos en el dogaut. En una de esas ocasiones le hicimos una pregunta acerca del mejor ejemplar que había entrenado en su vida profesional. Sin pensarlo mucho afirmó de inmediato que Gelinotte.
¡Pero Millard tu tuviste a Senegal, a Petare, a El Tamao, todos crack!- le dijimos con asombro.
¡Gelinotte fue la mejor!, ratificó Millard Ziadie

Por: Mario Cardozo G(+)

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